Va de casa en casa en casa,
pero no predica nada.
Siempre llega pero no se queda.
El ocase se lleva los restos
de su extasis.
Recita un verso a un
amor que nunca tuvo.
Se entrelaza los cuerpos,
los espiritus se separan.
Muestra su rostro en la internet,
y su cuerpo en tu departamento.
Ya no preguntes, solo disfruta el momento...
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