Ni una más.
El grito se me atora en la garganta,
en las entrañas;
resbala por las losas indolentes
de quienes lo permiten...¿lo promueven?
lo protegen.Ni una más.
El clamor de los dolientes
se esparce como arenas en el desierto.
Ni una más.
Tenían rostro tenían nombre, sueños, frustraciones.
Un llavero, un oso de peluche, una carta arrugada y amarilla
de un amor que se fue.
Ni una más.
Hoy son parte del bloque,del paquete, del grupo,
de una maldiciónen la que no podemos permitir que entre,
so pena de ser una de nosotras, ni una más.
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