Una vez que se ha ganado lo que alguna vez fue soñado,
y se ha perdido lo que nunca se tuvo,
el siguiente paso es una nueva renuncia, parece que la basura siempre nos inunda,
o buscamos el modo de siempre estar cargando con ella,
sin embargo ocurre un pequeño suceso,
una absoluta, revelacion, un pequeño nirvana,
cuando todo se ve desde otra mirada,
no hay nada mas peligroso que quedarse a observar como todo se resuelve,
implorarle al aire por una espuesta,
suplicar a una piedra que haga lo que la carne no puede,
dichoso aquel que lo sabe, dichoso aquel que lo supo antes de morirse,
la explosion, el extasis de darse cuenta de un pequeño o enorme fallo,
ver todo lo que hace falta, el desencadenamiento de tantas cosas,
en un simple momento aparentemente irrelevante,
brindo por ese pequeño momento, en que la razon nos asiste y caemos en cuenta de lo que somos, y lo que podemos llegar a ser.
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