Aquella noche me sentía especialmente emocionado, el simple hecho de recordar mis vivencias en el ultimo año me parecía excitante. Y que mejor lugar que el Papalote, cuna, hogar y santuario de mis sueños, mis utopías.
Después de tomar 3 cafés muy cargados, pagarlos, despedirme de mis amigos y salir a la calle, no pude evitar pensar en el hastío que ke solía producir la navidad, recorría la calle sin rumbo fijo, viendo a lo lejos una ciudad repleta de luces, dinero y Santa Clausses, sentí pena por esa gente, una vez mas, me convencía de que el verano es mi época favorita.
Sin pensarlo demasiado decidí ir a la dichosa fiesta de la que tanto había escuchado, mi deseo de aventura solo es superado por mi necesidad de conocimiento, así que camine unas cuantas cuadras, llegue a la casa, que aun sin haber entrado me pareció demasiado lujos para ser una abnegada e inocente asociación humanitaria, siempre he tenido buen olfato para distinguir a esos infames seres que solo quieren ganar dinero a costa de vender falsas ilusiones (por eso ya no voy a misa) y en ese momento sentí que esa asociación era mas lucrativa que cualquier cadena de hamburguesas gringa.
Por fin entre a la casa (mas bien agencia, pensé), en la entrada me tope con dos tipos jóvenes que parecían estar algo emporrados, en el interior de la casa había gente de todas las edades, siendo yo el mas joven, parecía una fiesta de escritores maniaco-depresivos que cuentan sus viejas historias. Había varias pinturas y fotografías en los muros.
Pero lo que más me sorprendió después de ver unos cuadros que me recordaron a Andy Warhol, fue ver a una chica guapa en ese lugar, parecía como un ser que cruzó la puerta dimensional equivocada y entro en un mundo que no buscaba, la chica era en realidad, la clásica chica rubia, de cutis perfecto y una complexión que reafirmaba la certeza de que era una chica de ambiente chic, una chica de 18 años que tiene un teléfono de ultima generación, que tiene un novio que al igual que ella es atractivo y superficial, que solo quiere acostarse con ella y luego dejarla.
Pude percibir todo esto es los escasos 5 minutos en los que converse con esta chica, que era parte de la asociación, pero no sabia nada de la misma, que parecía mentalmente secuestrada y además también tenia el aspecto como de haber inhalado el polvo boliviano.
Seguí recorriendo la casa sin que nadie pudiera explicarme completamente el objetivo de la asociación, hasta que di con el líder, que solo vino a decirme con diferentas palabras lo mismo que los demás integrantes, es decir, nada.
Paso una hora y la casa me parecía extremadamente melancólica, me sentí transportado a otra época de mi vida en cuanto entre a un solitario cuarto en la planta alta de la casa. Sin luces, sin gente, recordé tantas cosas, recordé a tanta gente.
Minutos después se anuncio el inicio de un ritual, el hombre que dirigía la ceremonia parecía vivir un sentimiento de integración con la naturaleza muy autentico, pero la demás gente me pareció muy falsa, que solo entregaban su vida a algo que ni siquiera conocían, pero sin duda les hace olvidar matrimonios infelices, ausencia de fe en si mismos, vidas lujosamente mecanizadas a fin de cuentas.
El sonido del caracol entro en mis oídos y recorrió todas mis vidas, todas mis muertes, también me sentí integrado, pero conmigo mismo.
La fiesta empezó a animarse, después del ritual de inicio, la fiesta empezó a animarse, todos los asistentes fundiéndose en uno solo, besos frenéticos y desesperados, un festín de penes y vaginas dispuesto ante el altar de muchos dioses fusión de manos y cuerpos que se unen sin importar de quien son, unas velas tenues iluminan el recinto, cámara perfumada, donde la piel fue la tarjeta de presentación.
Decidí salir de la fiesta, aquella noche, una semana antes de navidad, deje a los lideres de la asociación, para que ganaran un buen bono sin tener que trabajar, mientras todos se perdían en su propio placer, aquella noche memorable, en que sentí que era normal ante ese grupo tan raro y la vez tan común.